jueves 14 de mayo de 2009

INDIA (Subcontinente Asiático)

Ya es oficial, el siguiente destino está elegido y si todo va bien, este verano estaremos en la India junto con otros 1.500 millones de personas.

Siempre he tenido curiosidad por ese país, no fanatismo por visitarlo como le pasa a mucha gente, pero siempre me ha parecido llamativo cuando la he visto en fotos o películas. L, que sí tenía muchas ganas por verla, se está empapando desde hace tiempo de todos los libros y novelas que caen en sus manos sobre la India lo que hará que tenga a una gurú a mi lado todo el viaje.

El viaje pinta bien, norte de la India, cinco personas y un coche privado con conductor para recorrer esas carreteras frecuentadas por motos, coches, autobuses, vacas, carros, bicis y que se yo. Llegaremos a New Delhi y volveremos desde Baranasi doce días después tras purificarnos en las aguas sagradas del Ganges, aunque lo que más espero es la subida al fuerte Amber al amanecer subido a los lomos de un elefante. Como bonus al viaje pasaremos un día entero en Londres antes de partir y otro al regresar… la verdad estas cosas me compensan el dolor laboral.

Tengo ganas de estar allí, de oler todo el día a especias, de ver vacas en medio de una tienda de alimentos, de regatear en los mercados, de que L me explique el tema de las Castas, de comer cosas raras que pican, de subir a un tuk-tuk, de emborracharme con cerveza Cobra, de hacer fotografías diferentes y de ver a algún autóctono subido al techo de un tren.

Lo que siempre he escuchado es que la India te impacta, que tienes que estar preparado, que es una cura de humildad,… pienso en estas frases a menudo pero la verdad no se si me impactará tanto como ver por primera vez a una multitud de pobres niños camboyanos descalzos por la jungla y vendiendo pulseras con dos años de edad, supongo que el impacto mental estará acolchado tras mi anterior viaje asiático.

martes 28 de abril de 2009

Desprendiendo Talento

He rizado el rizo, despues de abrirme un par de blogs fracasados, haber probado todas las redes sociales no-sexuales existentes y haberme aburrido del youtube he dado el paso final, uno que queria dar hace tiempo... me he atrevido con una cuenta en flickr.

El objetivo en un mundo ideal seria colgar mis fotos mas talentosas sobre viajes, personas, objetos o animales pero en el mundo real probablemente sera una pagina donde colgare fotos mediocres de mes en mes o, incluso caere en la degeneracion de colgar las fotos de una noche de borrachera para compartirla con la ciber-comunidad. Como dice una vieja amiga, es lo que tiene la decadencia...

Ahi os dejo la direccion, de momento esta algo vacia...






sábado 11 de abril de 2009

Resaca Dolorosa

Cuando tengo resaca siempre recuerdo la Bowden Court. Un sitio donde la resaca era un estado socialmente aceptado, incluso obligado para poder encajar en un grupo.

Veo la imágen como la mosca que esta en la pared. Estoy tumbado sobre la cama de sabanas viejas y cubre de color marron atemporal. Son menos de las 10 de la mañana y tanto mi compañero como yo estamos despiertos. El sol ha salido ya aunque no da calor y la habitación está recalentada por tener el radiador a tope toda la noche y por ser dos en un espacio reducido. Imagino que el olor de este cuarto debe ser repulsivo tras el calor y el alcohol nocturno. Mi cuerpo está cansado, es probable que haya mal dormido 5 horas.

Tras una rápida puesta a punto bajo a desayunar con una de mis tazas robadas en un Starbucks, nada mejor para la resaca de sábado que un desayuno inglés de baja calidad como el que servían los fines de semana en este sitio. Entro en el comedor de olor característico y alejado de ese mito llamado higiene. Los tapetes a cuadros naranjas y blancos sobre las mesas dan ese toque casposo/glamouroso que tiene Inglaterra.

Atravieso las mesas hasta llegar a la barra de autoservicio con la gente que trabaja detrás. Por el camino ya he visto a algunas personas con las que sentarme que están igual o peor que yo, aquí nadie duerme. El paso de los meses ha conseguido que desarrolle cierta amistad con las chicas que sirven el desayuno y puedo pedir más o menos la cantidad que quiera. El desayuno es bizarro pero a mi me parece un manjar, dos huevos fritos, 2 lonchas de bacón muy grasiento, beans, tomate soso, dos tostadas de pan de molde muy blandas y leche fría para acompañar todo. Lo disfruto con mi grupo comentando las jugadas de la noche anterior.

Tras el desayuno trato de dormir un par de horas más mientras escucho el ipod o veo Friends en la tele y, a las 12.30, bajamos al comedor donde tras coger eso que llaman comida la dejamos entera y nos vamos a descubrir Londres, la resaca se lleva mejor entre amigos…


viernes 3 de abril de 2009

Desafío Dominguero

Como al resto de los mortales los domingos siempre me han parecido un sin sentido. Desde que tengo recuerdos han sido aburridos. Mi padre los combatía viendo todos los deportes que hacían en la tele, baloncesto por la mañana y carrusel futbolero por la tarde. A mi no me llamaban demasiado los deportes clásicos así que engañaba al aburrimiento con resacas espantosas, con las expectativas de que la paella de mi madre estuviera tan buena como la de la anterior semana y con la ilusión del Macdonalds con cine por la tarde.

En la época londinense los domingos no eran tan malos, de hecho eran buenos en general porque solíamos levantarnos a una hora prudente y pasar el día paseando por Camden viendo a turistas y disfrutando de una buena comida en el Black Cap o en el Lido. Si el cuerpo lo permitía se podía acabar la tarde con pintas o yendo gratis al cine con las entradas de “la Amparo”.

Pero la vuelta al mundo real me devolvió a los domingos tristes de calles vacías, con depresión por volver al trabajo, en estos tiempos más pronunciada que nunca, y con ganas de nada.

Sin embargo últimamente, al igual que mí padre encontró el carrusel yo he encontrado una ilusión para los domingos, ver el programa de Jesús Calleja – Desafío Extremo. Pero para mi mala suerte lo he empezado a seguir tarde perdiéndome la primera temporada.

Me gusta verlo por muchas razones, por los lugares que enseña, por su desprecio a la vida haciendo que las cosas arriesgadas parezcan un juego de niños, por su templanza y porque si pudiera tener un alter-ego creo que me gustaría ser como él. El otro día estuve visitando su página web y quedé anonadado ante su curriculum aventurero, ojala que siga en antena mucho tiempo.

jueves 2 de abril de 2009

Vida Laboral

Cuando yo era un berjuso pensaba que trabajar era una cosa fácil, mejor dicho no sabía lo que significaba trabajar. Siempre imaginé que yo tendría un buen trabajo con el que ganaría buen dinero y siempre iría con traje, muy estiloso y distinguido. Obviamente no me planteaba las tareas que desarrollaría ni en que trabajaría, simplemente trabajaría.

A los 23 acabando la carrera de informática y harto de estudiar estaba ansioso por empezar a ganarme el pan. Mi camino pasaba por convertirme en un gran programador para evolucionar a un rol de “jefe”. Entré en una empresa de publicidad en la calle del Mar en Valencia trabajando principalmente con bases de datos. Poco a poco mi trabajo fue evolucionando e involucrándome más en el área de marketing. Mis esquemas se iban desmontando por días, ya no quería ser programador quería dedicarme al marketing, y quería seguir siendo “jefe”.

Me pasé cuatro años en esta empresa, era “director de informática” de un departamento que solo tenía dos empleados, me encargaba del control interno de los proyectos y planes de publicidad de los clientes y aprendía todo lo que podía en marketing. Cuando estaba aburrido de este trabajo me despedí y cumplí uno de mis sueños, irme a buscarme las castañas al extranjero.

Llegué a Londres y tras pasar una época de vida fácil y ante la necesidad de pagarme el sustento me conseguí mi primer trabajo allí. Yo buscaba una posición en marketing y eso es lo que me dieron, pero como encargado de las bases de datos y de análisis de datos. Durante un año trabajé en esto, aprendí mucho en segmentación de clientes y estrategias de marketing y, ante las carencias del director de marketing, empecé a inventar, apoyar y organizar las tareas del departamento. Cuando llegué al punto en el que desarrollaba prácticamente una figura de director de marketing cobrando lo mismo que cobraba decidí irme.

Encontrar otro trabajo fue rápido, como tenía ganas de salir busqué lo que menos problemas me daría, programador de bases de datos. Entré en una empresa buenísima en la que, en otras circunstancias, podría haber sido la empresa de mi vida. La carga de trabajo era baja, la presión minima, el sueldo alto, el horario de funcionario y la política de recursos humanos la mejor que nunca vi. El único problema era que yo no quería ser informático. Estuve nueve meses aquí, y mientras tanto seguí en contacto con mi primera empresa. A los nueve meses me ofrecieron volver a la primera empresa como marketing manager con unas condiciones excelentes y no lo dudé.

Volví, estuve casi un año más, aprendí mucho, entendí las bases de una empresa, gané suficiente dinero y tuve a cinco personas a mi cargo. Pero sentí que era el momento de volver a casa.

Al llegar a España venía crecido y pensando que me comería el mundo, pena que en Valencia no habían demasiadas empresas de las características que buscaba yo. Esta vez ya no fue tan difícil conseguir un sitio en el departamento de marketing. Aquí llevo algo más de año y medio. Trabajo mucho, con mucha presión todo el tiempo, gano poco para la responsabilidad que tengo y el número de horas que hago y, aunque sigo sin entender muy bien esto del trabajo me gusta lo que hago.

Esto es muy diferente a lo que yo pensaba a los 10 años…