viernes 16 de octubre de 2009

El Baile Guarro

Hay quien viaja al pueblo cada dos por tres, L y yo viajamos a Londres. Así pues por tercera vez este año nos fuimos para allá en el puente de octubre y, aprovechando que estábamos allí fuimos a ver el musical de Dirty Dancing.®

Las entradas fueron un regalo de L por mi santo, así que llevaba 7 interminables meses esperando disfrutarlas. Y por fin llegó el sábado 10 de octubre a las 19.30, ahí estábamos sentados en la planta 1, centrados y con muy buenas vistas del escenario. Nos rodeaba un regimiento de inglesas blanquecinas pasaditas en kilos y años que temblaban y se reían como la adolescente a la que le tocan el culo por primera vez.

Una voz en off sonó explicando que era el verano del 63, que hacía mucho calor y que no existían móviles así que sería mejor que los apagáramos, las inglesas rieron.

Y por fin empezó la obra con música de la película y una cortina que dejaba ver las sombras de dos bailarines. Las inglesas de mi fila estaban para psicoanalizarlas, cantaban las canciones y hasta repetían los diálogos de memoria!

En el intermedio prácticamente nos quedamos solos en la sala L y yo, y mientras confirmábamos que en todos los países la gente es escandalosa empezó a entrar la marabunta con gin-tonics, champagne, cerveza,…aquello parecía una destileria.

Y tras el intermedio continuó el musical. En la canción final cuando Baby hace el salto y el tipo la coge al vuelo yo ya tenía la carne de gallina de la emoción, las inglesas estaban a punto de sacarse los pechos para ofrecérselos al doble de Patrick Swayze y el único hombre que tenía a la vista resultó ser el más bailongo del teatro levantándose mientras agitaba el culete y palmeaba al ritmo de la música.

Casi dos horas y media después salimos del teatro fascinados con lo que se puede hacer con una plataforma rotatoria, dos decorados y un grupo de buenos actores. La verdad que bonito es el mundo del teatro!



viernes 2 de octubre de 2009

La Experiencia Varanasi

En los últimos dos días de viaje en India el grupo de valientes aventureros se redujo de cinco a tres a causa de un Lassi en malas condiciones.

Eso, mezclado con que teníamos mucho tiempo libre en la Ciudad Santa nos dio más libertad para recorrerla a nuestro libre albedrío. Así pues, en la tarde anterior a nuestra partida cogimos un tuk-tuk y nos fuimos directos a los Ghats del río Ganges.

Los Ghats son las escaleras que dan acceso directo al río, donde al amanecer los peregrinos van a purificar sus pecados dándose un baño en sus aguas milagrosas. Ese río además de sagrado está muy contaminado a causa de los restos de cremaciones, los fallecidos que son echados directamente al río y toda la basura que cae en él.

Todo en la India es caos y en Varanasi se incrementa a causa de la superpoblación y el turismo existentes con lo que llegar hasta los mismos Ghats en tuk-tuk era una utopía. Así pues el conductor nos dejó al comienzo de los tres mercados que nos separaban del río. Cruzamos primero por el mercado musulmán fácilmente distinguible porque todas las mujeres van con su burkha solo descubierto en la parte de los ojos y llegamos al mercado indio.

Atravesando este mercado un autóctono de unos veintipocos se puso a mi lado y empezó a hablarme. Durante cinco minutos estuvo intentando sacarme alguna respuesta mientras yo me dedicaba a hacer fotos esquivando todo lo que se cruzaba en mi camino pero poco a poco fue ganando mi atención al descubrirse como un excelente guía amateur que daba perfectas descripciones y explicaciones de todo lo que tenía delante.

En el mercado turista (sin detalles del porque de este nombre) ya llevábamos una conversación fluida donde cada uno intercalaba sus curiosidades entre las explicaciones turísticas. L y A, que al principio no lo tenían claro, también interactuaban con nuestro nuevo amigo.

Y por fin llegamos a la orilla del Ganges. Era nuestra tercera visita a este lugar y el Ghat principal seguía saturado de barqueros a la caza de clientes, trapicheadores, brahmanes, mendigos y turistas como nosotros.

Nuestro amigo nos recomendó ir hacía los crematorios donde se incinera a todos los que mueren a excepción de brahmanes, leprosos, mujeres embarazadas, niños menores de 10 años y aquellos que han sido mordidos por una serpiente. Fuimos pues caminando desde el Ghat principal hasta allí mientras nuestro nuevo guía nos iba contando para que era cada uno de los Ghats.

Los crematorios están compuestos de unos edificios que dan al río y que albergan el fuego sagrado que nunca se ha apagado, la comisaría de policía para dar parte del muerto, las oficinas del dueño del crematorio (un señor de la casta más baja que se ha hecho muy rico con este negocio), unas casas para acoger a gente sin hogar que espera su hora mientras reza y alguna cosa más que desconozco. Entre los edificios y el río hay dos alturas que tienen diferentes piras funerarias que están ardiendo con los cuerpos de los fallecidos mientras los familiares hombres esperan a que se consuman sin demostrar ningún duelo. No está permitido llorar pues entonces el alma no alcanzaría el Nirvana, y por esa razón no se permiten mujeres ya que se les considera más débiles.

La sorpresa vino cuando al llegar delante de este espectáculo nuestro amigo siguió caminando pidiendo que le siguiéramos. Atravesamos las pilas pasando junto a las familias y subimos unas escaleras de uno de los edificios hasta una primera planta de un edificio de cemento que no tenía paredes. Allí había un señor de más de cincuenta, con tez oscura, bigote, gafas y un pañuelo en el cuello que usaba continuamente para secarse el sudor de la frente. Este caballero resultó ser el encargado de los crematorios.

Ni que decir que éramos los únicos occidentales que estaban en los crematorios, el resto de turistas estaba alrededor mirando de lejos este espectáculo. Tras presentarnos él nos contó como funcionaba el proceso mientras nosotros lo veíamos desde la altura – cuando una persona muere la familia lo envuelve en una tela vistosa y lo llevan para ser quemado. Al llegar al río la familia le da un último baño y se le deja secar durante una hora. Tras eso se le coloca sobre una cama de leña y se le cubre con más leña por arriba. Los hijos varones irán con ropas blancas y con la cabeza afeitada. Será el mayor de estos hijos el encargado de encender la hoguera, para ello cogerá una brasa del fuego sagrado y tras dar cinco vueltas alrededor de la pira encenderá la hoguera. El cuerpo arderá entonces durante tres horas. Pasado este tiempo se consumirán los 50 kg de leña de sándalo y quedarán las cenizas. En el caso de los hombres la caja torácica no habrá ardido del todo y en el caso de las mujeres la cadera quedara sin consumirse. El hijo llenará una pequeña vasija con agua del Ganges y la romperá sobre las cenizas. Tras esto se tirarán los restos al río y el alma habrá alcanzado el Nirvana.

Cuando llevaba tres minutos de explicación L y A ya tenían los ojos cristalinos pero al nombrar que las mujeres no podían estar presentes porque podían llorar tuvieron que cambiar su gesto rápidamente. Al acabar la explicación sobre la ceremonia nos comentó que todo el mundo se puede quemar gracias a la ayuda de la gente, y, nosotros entendimos que debíamos donar algo. No nos importó pues esa experiencia había valido un viaje a la India.

La visita acabó bajando a pie de piras y viendo como se consumían los cuerpos junto a las familias que parecía no importarles que estuviéramos observando.

De ahí caminamos de regreso hacía el Ghat principal….


jueves 14 de mayo de 2009

INDIA (Subcontinente Asiático)

Ya es oficial, el siguiente destino está elegido y si todo va bien, este verano estaremos en la India junto con otros 1.500 millones de personas.

Siempre he tenido curiosidad por ese país, no fanatismo por visitarlo como le pasa a mucha gente, pero siempre me ha parecido llamativo cuando la he visto en fotos o películas. L, que sí tenía muchas ganas por verla, se está empapando desde hace tiempo de todos los libros y novelas que caen en sus manos sobre la India lo que hará que tenga a una gurú a mi lado todo el viaje.

El viaje pinta bien, norte de la India, cinco personas y un coche privado con conductor para recorrer esas carreteras frecuentadas por motos, coches, autobuses, vacas, carros, bicis y que se yo. Llegaremos a New Delhi y volveremos desde Baranasi doce días después tras purificarnos en las aguas sagradas del Ganges, aunque lo que más espero es la subida al fuerte Amber al amanecer subido a los lomos de un elefante. Como bonus al viaje pasaremos un día entero en Londres antes de partir y otro al regresar… la verdad estas cosas me compensan el dolor laboral.

Tengo ganas de estar allí, de oler todo el día a especias, de ver vacas en medio de una tienda de alimentos, de regatear en los mercados, de que L me explique el tema de las Castas, de comer cosas raras que pican, de subir a un tuk-tuk, de emborracharme con cerveza Cobra, de hacer fotografías diferentes y de ver a algún autóctono subido al techo de un tren.

Lo que siempre he escuchado es que la India te impacta, que tienes que estar preparado, que es una cura de humildad,… pienso en estas frases a menudo pero la verdad no se si me impactará tanto como ver por primera vez a una multitud de pobres niños camboyanos descalzos por la jungla y vendiendo pulseras con dos años de edad, supongo que el impacto mental estará acolchado tras mi anterior viaje asiático.

martes 28 de abril de 2009

Desprendiendo Talento

He rizado el rizo, despues de abrirme un par de blogs fracasados, haber probado todas las redes sociales no-sexuales existentes y haberme aburrido del youtube he dado el paso final, uno que queria dar hace tiempo... me he atrevido con una cuenta en flickr.

El objetivo en un mundo ideal seria colgar mis fotos mas talentosas sobre viajes, personas, objetos o animales pero en el mundo real probablemente sera una pagina donde colgare fotos mediocres de mes en mes o, incluso caere en la degeneracion de colgar las fotos de una noche de borrachera para compartirla con la ciber-comunidad. Como dice una vieja amiga, es lo que tiene la decadencia...

Ahi os dejo la direccion, de momento esta algo vacia...






sábado 11 de abril de 2009

Resaca Dolorosa

Cuando tengo resaca siempre recuerdo la Bowden Court. Un sitio donde la resaca era un estado socialmente aceptado, incluso obligado para poder encajar en un grupo.

Veo la imágen como la mosca que esta en la pared. Estoy tumbado sobre la cama de sabanas viejas y cubre de color marron atemporal. Son menos de las 10 de la mañana y tanto mi compañero como yo estamos despiertos. El sol ha salido ya aunque no da calor y la habitación está recalentada por tener el radiador a tope toda la noche y por ser dos en un espacio reducido. Imagino que el olor de este cuarto debe ser repulsivo tras el calor y el alcohol nocturno. Mi cuerpo está cansado, es probable que haya mal dormido 5 horas.

Tras una rápida puesta a punto bajo a desayunar con una de mis tazas robadas en un Starbucks, nada mejor para la resaca de sábado que un desayuno inglés de baja calidad como el que servían los fines de semana en este sitio. Entro en el comedor de olor característico y alejado de ese mito llamado higiene. Los tapetes a cuadros naranjas y blancos sobre las mesas dan ese toque casposo/glamouroso que tiene Inglaterra.

Atravieso las mesas hasta llegar a la barra de autoservicio con la gente que trabaja detrás. Por el camino ya he visto a algunas personas con las que sentarme que están igual o peor que yo, aquí nadie duerme. El paso de los meses ha conseguido que desarrolle cierta amistad con las chicas que sirven el desayuno y puedo pedir más o menos la cantidad que quiera. El desayuno es bizarro pero a mi me parece un manjar, dos huevos fritos, 2 lonchas de bacón muy grasiento, beans, tomate soso, dos tostadas de pan de molde muy blandas y leche fría para acompañar todo. Lo disfruto con mi grupo comentando las jugadas de la noche anterior.

Tras el desayuno trato de dormir un par de horas más mientras escucho el ipod o veo Friends en la tele y, a las 12.30, bajamos al comedor donde tras coger eso que llaman comida la dejamos entera y nos vamos a descubrir Londres, la resaca se lleva mejor entre amigos…