miércoles 25 de febrero de 2009

Cometieron Tres Errores

Valencia en los últimos años ha cambiado mucho. Aunque solo estuve fuera de ella 3 años cuando volví noté la diferencia. La zona del palacio de Congresos estaba llena de edificios e impresionantes hoteles, la Avda. del Puerto se había convertido en carretera de una sola dirección, la Copa América había lavado la cara del Puerto y la Avda. de Francia despuntaba glamour con sus edificios nuevos y la Ciudad de las Artes y las Ciencias enfrente.

En este último periodo las Artes y las Ciencias se ha convertido en el emblema de la ciudad, se usa como imagen por excelencia para venderla al turismo, se ruedan anuncios, se hacen conciertos,... cualquier cosa que promocione Valencia.

Una muestra más es que anoche se celebró el festival de invierno de la MTV allí. Se drenó una de las fuentes gigantes que están dentro del complejo (como decia L, esto lo pagó MTV o nosotros?) y se metió un escenario de diseño italiano donde actuaron tres grupos de British Pop. El último grupo era Franz Ferdinand, que conozco desde mis primeras épocas en la Bowden Court gracias a dos amigos mallorquines.

Yo, alentado por mi nostalgia británica, decidí acercarme para allá y arrastré a L junto a cuatro amigos más. La llegada fue correcta, todos llegaron a su hora y no hubo problemas para encontrarse fuera del recinto. Tras conseguirnos unas birras enlatadas nos dispusimos a entrar pero no se podía introducir alcohol así que nos tomamos las cervezas a buena velocidad y entramos ya algo chispados.

En ese momento me parecío que no estaba en Valencia, rodeado de edificios blancos de moderno diseño, lleno de gente con look británico y en el enorme escenario sonando música de bar inglés. Llegamos cuando acababa el primero de los grupos y en breve nos dimos cuenta que las barras no vendian alcohol. Primer error.

Rapidamente fui pasando de chispado a sobrio. El sitio estaba lleno pero se podía respirar sin agobios siempre que no te llegara el humo de la marihuana de todos los que estaban alrededor. Entre empujones y chafones de los argentinos de detrás fui reparando que la media de edad quedaba al menos cuatro años por debajo de mi grupo. Nos pusimos en una pasarela que habían habilitado para pasar a la fuente seca y al estar en cuesta nos pasamos el resto del concierto haciendo fuerza hasta con las uñas de los pies para aguantar el equilibrio. Eso sí, se veía fenomenal. Segundo error.

Franz Ferdinand salió a actuar una hora y media más tarde de nuestra llegada. Mis amigos que no eran muy poperos estaban ya cansados y empezaban a apretar con irse. Tercer error.

La suma de los tres errores hizo que nuestro concierto de Franz Ferdinand durara solo cuarenta minutos. Al menos ya había tocado las dos o tres canciones que más conocía yo. Personalmente me lo estaba pasando muy bien y me habría quedado. Tal vez la siguiente vez me re-lea este post y evite caer en los tres errores.