viernes 3 de abril de 2009

Desafío Dominguero

Como al resto de los mortales los domingos siempre me han parecido un sin sentido. Desde que tengo recuerdos han sido aburridos. Mi padre los combatía viendo todos los deportes que hacían en la tele, baloncesto por la mañana y carrusel futbolero por la tarde. A mi no me llamaban demasiado los deportes clásicos así que engañaba al aburrimiento con resacas espantosas, con las expectativas de que la paella de mi madre estuviera tan buena como la de la anterior semana y con la ilusión del Macdonalds con cine por la tarde.

En la época londinense los domingos no eran tan malos, de hecho eran buenos en general porque solíamos levantarnos a una hora prudente y pasar el día paseando por Camden viendo a turistas y disfrutando de una buena comida en el Black Cap o en el Lido. Si el cuerpo lo permitía se podía acabar la tarde con pintas o yendo gratis al cine con las entradas de “la Amparo”.

Pero la vuelta al mundo real me devolvió a los domingos tristes de calles vacías, con depresión por volver al trabajo, en estos tiempos más pronunciada que nunca, y con ganas de nada.

Sin embargo últimamente, al igual que mí padre encontró el carrusel yo he encontrado una ilusión para los domingos, ver el programa de Jesús Calleja – Desafío Extremo. Pero para mi mala suerte lo he empezado a seguir tarde perdiéndome la primera temporada.

Me gusta verlo por muchas razones, por los lugares que enseña, por su desprecio a la vida haciendo que las cosas arriesgadas parezcan un juego de niños, por su templanza y porque si pudiera tener un alter-ego creo que me gustaría ser como él. El otro día estuve visitando su página web y quedé anonadado ante su curriculum aventurero, ojala que siga en antena mucho tiempo.

1 Comentarios:

Josep dijo...

Fácil, te vienes a kyudo los sunday morning^_^